Es un concepto simple: Una empresa traslada su manufactura a otro país para poder reducir costes de mano de obra y/o materias primas.
Con un gran problema también simple: En el país de procedencia se destruyen puestos de trabajo. Y en el país de destino se fomenta la explotación laboral al adaptar la normativa de recursos humanos a la de un país menos desarrollado en este aspecto.
Y unos grandes beneficiados: Los empresarios y directivos que verán como el presupuesto destinado a personal se reduce una tercera parte. Metiéndose directamente en su bolsillo el dinero que antes se repartía en muchos otros más necesitados que el suyo.
Con una simple solución: Los países desarrollados deberíamos normalizar la reciente posibilidad de "deslocalizar". Y crear una ley que obligue a todas las empresas que deslocalicen sus manufacturas a cumplir las leyes, estatutos y convenios de sus países de origen. Es decir, si en España se paga a una costurera 900,00€/mes por convenio, la costurera que trabaje en Indonesia cobrará esos mismos 900,00€/mes.
Resultados a corto plazo:
- Habrán menos deslocalizaciones por lo que no se destruirán puestos de trabajo ni se perderán tradiciones ancestrales.
- Sin opción a mano de obra barata, el empresario deberá adaptarse al mercado local, ajustando su oferta laboral a las exigencias de los profesionales que contrate.
- Las deslocalizaciones aportarán riqueza en el país de destino y ayudarán a su desarrollo en vez de explotarlo.
¿A QUE ESPERAMOS PARA NORMALIZAR LAS DESLOCALIZACIONES?
